Champagne y mucho amor

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Esta casa de champán data desde 1818. Nace de la unión matrimonial entre Nicolas Billecart y
Elisabeth Salmon

“Debemos quitarnos la idea de que el champán solo es para celebraciones y es caro. Como productores procuramos estar en los zapatos de los consumidores porque sabemos que si compras una botella de este tipo sabemos que esperan una gran calidad. En México, queremos fomentar la cultura del champán, que se tome siempre no solo en ocasiones especiales. En Francia se toma cuando llegas a un restaurante te dan pan, agua y una copa de champán”, comenta Geoffrey Loisel, director de Billecart-Salmon para Norteamérica.

Loisel es representante de una de las casas de champán más reconocidas en Francia. La historia de ésta se remonta al año 1818, cuando Nicolas François Billecart se casa con Elisabeth Salmon. La familia de Elisabeth era dueña de tierras muy exclusivas y prósperas en la región, por lo que decidieron hacer la bodega. En total son más de siete generaciones quienes han estado al frente de la empresa.

Geoffrey Loisel

Hoy en día la firma distribuye en más de 20 países. En México, Grandes Viñedos de Francia, dirigido por Sophie Avernin, tomó la distribución en la capital mexicana.

“Comparada con grandes marcas, Billecart-Salmon es una casa pequeña, produce alrededor de 1.2 millones de botellas al año, cubrimos apenas una proporción de lo que se consume en Francia, que son alrededor de tres botellas per cápita al año”, explica Loisel.

En 1999, la cosecha de 1959 Billecart-Salmon fue votada como ‘Champagne of the Millennium’por un jurado de expertos durante una cata a ciegas en Estocolmo entre 150 añadas de las mejores casas de champán organizadas por Richard Juhlin. La cosecha de 1961 Billecart-Salmon quedó en segundo lugar.

“Hay mucho marketing alrededor del champán en general y en los destilados, nosotros no lo usamos porque no es nuestro objetivo. Preferimos hacer pequeños grupos de hombres, mujeres, compradores, hombres mayores, etc., para mostrarlo y que lo conozcan, esa es nuestra meta. Queremos que la gente se dé cuenta que tenemos una gran champaña, el dinero que tenemos lo ponemos en la copa, no en las espectaculares”, agrega Geoffrey.

Las uvas se seleccionan rigurosamente entre viñedos de más de 300 hectáreas, divididos entre más de 40 crus diferentes de champán. La mayoría de las uvas utilizadas para la vinificación provienen de un radio de 20 km alrededor de Epernay, donde los grandes vinos de Pinot Noir, Chardonnay y Pinot Meunier de la Montagne de Reims, Côte des Blancs y el Valle de la Marne se encuentran.

La casa solo conserva el jugo del primer prensado, llamado ‘cuvée’, que es más frutal y de mayor calidad. “Producimos tres Cuvée, tres Brut: Reservé, Sous Bois y Rosé; además de un Vintage y un Blanc de Blancs Grand Cru. El estilo de nuestros vinos no es dulce, no es barrica, no es oxidación; mientras otros productores lo oxidan nosotros buscamos tener las tres ‘efes’: fineza, frescura y fruta; para ello vinificamos a baja temperatura, a 13°C”, explica el importador.

En el champán se usan exclusivamente las uvas Pinot Noir, Chardonnay y Pinot Meunier. Loisel señala que el Pinot Noir, es la que da la estructura; el Chardonnay finura y el Meunier produce la oxidación.

“Blanc de Blancs Grand Cru es una hermosa mujer que no necesita colonia o maquillaje. Tiene aromas a flores blancas, almendras y avellanas frescas, mezcladas con aromas de frutas frescas. En botella magnum hemos notado que desarrolla notas minerales.

“Brut Rosé es fácil de tomar, está pensado para las personas que les gusta el vino rosado. Lo idearon como un rosé muy femenino. Para lograr ese color tan característico, se vinifica como un vino, se separa la piel del jugo para obtener el color, después de la fermentación se le agrega Pinot Meunier para obtener el color. Queremos que el vino esté listo para el consumidor, por eso somos muy cuidadosos con la maduración”, señala Geoffrey.

Para maridar estos champañas recomienda pescados, caviar, ostras e incluso platillos con picante, ya que acompaña bien estos platillos. “Amamos México su comida y vemos que más gente disfruta la comida y el vino. La categoría está creciendo aquí. Nuestras champán no las encuentran en clubs o súper mercados, porque es para gente que aprecia estos vinos”, finaliza.

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