Desayunos con sabor moreliano

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Disfruta también de las sazones michoacanas para el inicio del día con el sello de calidad y tradición
de los Dulces de la Calle Real

Gerardo Torres, director de los Dulces de la Calle Real

“México tiene una gran diversidad culinaria que se expresa en sus cocinas regionales y en los platillos e ingredientes de temporada. Tenemos un patrimonio tan vasto y rico que ha sido nutrido por las aportaciones de varias generaciones y la influencia de diversas culturas a lo largo de los siglos. Es algo evidente desde el primer alimento de la mañana. Tenemos una tradición en desayunos que nos da cuenta de esa riqueza de nuestras cocinas. Es lamentable, sin embargo, el grado de uniformización que hemos adquirido en los últimos años: se desayuna y se come lo mismo en todas partes, repitiendo fórmulas como las de Estados Unidos, por ejemplo, haciendo a un lado el delicioso patrimonio y la identidad que nos distingue como cultura”, dice Gerardo Torres, director de los Dulces de la Calle Real, en Morelia, Michoacán.
Como parte de un proceso de investigación y difusión del inventario alimentario de ese estado, Gerardo ha desarrollado desde varios meses una propuesta culinaria en la que los comensales pueden disfrutar de desayunos con los sabores de esta tierra, a partir de recetas de familia y con la incorporación de ingredientes provenientes de las distintas regiones michoacanas y la sazón heredada de las madres y las abuelas morelianas.

Personal del establecimiento vestido a la usanza del Porfiriato

Figura icónica en el tema de la dulcería tradicional, Gerardo se ha enfocado así en una nueva línea de servicio, ahora en el segmento de la cocina salada; algo nuevo en su repertorio de sabores. Este concepto se realiza en la más reciente de sus sucursales, en la avenida Acueducto, de Morelia, contigua a la edificación acuífera que es símbolo de esta ciudad. En su concepto, destaca el también arquitecto, hay elementos que recrean las antiguas casonas profirianas, resaltanto asimismo la presencia del agua como elemento recurrente en canales y abrevaderos.
“Queremos que la gente disfrute los platillos que han sido parte de la más pura tradición michoacana a través de generaciones; algo que desgraciadamente se ha ido perdiendo como efecto del proceso de globalización. Con la participación de Andrés Zurita como chef ejecutivo, nuestra cocina se basa en una compilación de recetas que hemos guardado en mi familia a través del tiempo, además de la investigación que he realizado en los últimos años. Se tratan de alrededor de 230 recetas que han sido preparadas en casa o que son parte del patrimonio de distintas familias morelianas”, explica Gerardo.

Pan producido en los hornos del restaurante

Dentro de esa lista de platillos consignados en el menú de los Dulces de la Calle Real, están los Buñuelos morelianos, tradicionales de Navidad, preparados con cajeta de leche a la canela, de doña Lolita Villicaña de Torres; las Pavlovas de merengue de la casa con crema pastelera, de doña Rosalía Torres Calderón; así como la Sopa de leche, consistente en pan de huevo mojado en una ligera cajeta envinada de leche a la canela y coronado con fruta cubierta y nuez, de la Sra. Magdalena Torres y Torres.
Ya en el rubro de los desayunos, destacan platos como los Chilaquiles amarillos Calle Real; las Enchiladas rojas con pollo guisado y queso fresco; así como las Enchiladas verdes con pollo guisado y chilaca. Otro desayuno de tradición es el Chile relleno de uchepo, sin faltar desde luego las típicas corundas y los uchepos. También en esa sintonía no se puedo uno perder los Molletes con guisado, al estilo Quiroga, con guisado de cerdo, frijoles y queso; sin perder desde luego de vista su excelsa panadería, resaltando su Pan de natas al natural, o con higo o ate moreliano.

Objetos de época adornan el lugar

“Nos gusta la tradición, y en ese mismo nivel nos preocupamos por la calidad, que nuestros comensales disfruten algo bueno, bueno, bueno, en todo sentido. Lo más saludable es siempre lo más natural y auténtico, así como comían nuestros abuelos. Por ello todos los productos son de la región, con un altísimo estándar de calidad. Incluso el café es michoacano, proveniente de Tacámbaro”, precisa Gerardo Torres.
Con un origen que se remonta formalmente a 1840 con el establecimiento documentado de la dulcería El Paraíso, antecedente directo de los Dulces de la Calle Real, llamados así por ubicarse en la avenida Madero de la capital michoacana, llamada antiguamente la Calle Real, esta empresa ha desarrollado desde hace poco más de dos décadas, aproximadamente, una reconstrucción minuciosa de la riqueza dulcera y repostera tradicional de la provincia, particularmente del estado de Michoacán, un estado que, como advierte Gerardo, tiene todos los elementos para que desde la época de Colonia despuntara en este rubro.


“Nos gusta la tradición, y en ese mismo nivel nos preocupamos por la calidad, que nuestros comensales disfruten algo bueno, bueno, bueno, en todo sentido”

Gerardo Torres, director de los Dulces de la Calle Real

www. callereal.mx/

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