‘El futuro de CVNE es su pasado’

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En el marco de la celebración de los 100 años del lanzamiento de Imperial, Víctor Urrutia, CEO de la insigne bodega riojana, conversa en torno al éxito que han logrado siendo leales a sus orígenes y a su historia

En 2021, la Compañía Vinícola del Norte de España, más conocida mundialmente como CVNE, por sus siglas, celebra los 100 años de uno de sus productos insignia: CVNE Imperial, el vino elaborado en la Rioja Alta con uvas procedentes de viñedos de Villalba, Briones y Torremontalvo.
“La celebración debimos realizarla el año pasado, ya que Imperial surgió en 2020; sin embargo por cuestiones de la pandemia esta tuvo que postergarse. CVNE surgió como una empresa familiar, y así sigue manteniéndose. Para nosotros, la quinta generación, es un auténtico orgullo celebrar el siglo de un vino cuyo nombre no necesita traducción, que es conocido en todo el mundo. Nuestros antepasados lo crearon con el objetivo de hacer el mejor vino de España. Estamos felices de ser un referente de la vitivincultura de nuestra país; somos embajadores de España en todos los continentes”, refiere Víctor Urrutia, CEO de CVNE.

De visita en México, Víctor agrega que una parte fundamental de este festejo ha sido precisamente la oportunidad de viajar a los distintos países donde CVNE tiene presencia, reencontrarse con los amigos y compartir noticias y nuevas añadas.
No somos una gran corporación; la comunicación franca y directa siempre ha sido parte esencial de nuestra manera de hacer negocios. Estamos en el momento de reconectar con nuestros viejos amigos, y en el caso de México tenemos una relación de largo tiempo. Incluso en la época en que no nos molestábamos en viajar para generar ventas, ya México tenía un lugar significativo en el mercado exterior de CVNE”, apunta.
Fundada en 1879, en Haro, Rioja, CVNE está integrada actualmente por cuatro bodegas: CVNE, Imperial, Viña Real, Viñedos del Contino; desarrollando asimismo otros proyectos alternos en otras Denominaciones de Origen (DO) de España. En 2020, en plena crisis de la pandemia, CVNE mantuvo sus índices positivos de ventas gracias a su importante impacto en los mercados foráneos. Asimismo, en ese año la bodega se posicionó en el octavo lugar de las “bodegas más admiradas del mundo”, de acuerdo al ranking de Drinks International.

“El entorno del COVID le ha dado un significado especial a todo lo que adquirimos. Buscamos cosas que conocemos, que son auténticas: es algo recurrente que lo mismo ha sucedido en México, que en San Francisco, Madrid o Tokio. Nos enfocamos a productos con un valor seguro, un valor sólido que además significa una grata experiencia. Esta condición es lo que nos ha permitido reforzar nuestra presencia en los mercados extranjeros, con vinos que ya son parte de una cultura universal y que además tienen un significado especial entre los consumidores.
“El hecho de que además seamos una de las bodegas más admiradas del planeta representa mucho para nosotros. Somos una empresa pequeña, una bodega artesanal sin elementos para invertir en tanto marketing y publicidad como otros monstruos de esta industria. Por ello es tan gratificante, porque es un reconocimiento auténtico. Para nosotros, como quinta generación, representa un orgullo cumplir con el legado de nuestros ancestros, pero también es un testamento para los que vienen, con la satisfacción de un trabajo bien hecho. Es hermoso triunfar en nuestro país, pero también hacerlo fuera de casa”, indica.

  • CVNE fue fundada en 1879 en Haro (La Rioja)
  • Gustave Eiffel diseñó la bodega para el vino Imperial de CVNE, una estructura con un techo sostenido por cerchas de acero que permite un gran espacio abierto debajo para facilitar la gestión de las barricas.
  • En 1974, CVNE desarrolló Contino, la primera finca de un solo viñedo en Rioja, un enfoque basado en el terruño que desde entonces ha inspirado prácticas similares en la región.

CVNE es una bodega que se ha caracterizado por estar al margen de las tendencias pasajeras, de no sumarse a las modas en aras del éxito comercial. Una frase distintiva de Víctor Urrutia ha sido precisamente: “Ignoramos por completo las modas”.
“Qué bueno que sacas a colación esa frase, porque te voy a decir otra igual o más tajante: ‘El futuro está en nuestro pasado’. Hace cosas de 20 años, nuestros vinos no estaban de moda; las nuevas generaciones no los consumían. Hicimos un análisis a fondo sobre el tema, buscando qué hacer y rondando la idea de hacer nuevos vinos. Sin embargo llegamos a la conclusión de que no éramos capaces de hacerlo, que había gente con toda la capacidad para ello, pero que no era nuestro caso.
“Dejamos en claro que la moda iría por donde tuviera que ir, y que hay gente para seguirla y hacerla, pero que no es nuestro caso. Finalmente nuestro logro fue que mucha gente empezara a tomar algo que en un principio no les interesaba, a convertirnos también en parte de la moda, pero siendo auténticos. Es por eso que digo que el futuro está en nuestro pasado: somos la antítesis de la tecnología; nuestros antepasados hicieron algo fabuloso y es en ello en lo que está sustentado nuestro presente y nuestro futuro”, explica.

Dentro de esta recuperación y ponderación del pasado, CVNE introdujo recientemente un Monopole Gran Reserva blanco 2014 producido de cepas viejas de Viura; así como un Monopole Tradición 2018 con breve crianza. “Se trata de una producción muy limitada, menos de mil botellas. Es un vino muy peculiar, con evocaciones de otros tiempos que surge precisamente de un viaje al sur de España y de descorchar una botella antigua con un buen amigo. Es un blanco que ha tenido mucha aceptación, que va de la mano con la época que vivimos, en la que la gente que tiene dinero va más allá de adquirir bienes materiales: se enfoca en experiencias únicas, como las que puede ofrecernos un gran vino. Es un producto que envuelve los sentidos, que llega a la memoria y nos brinda momentos únicos, en una recuperación de la historia de los vinos de Rioja”.
“CVNE también ha incursionado en proyectos más allá de la DOCa Rioja, como es el caso de Galicia, en Éntoma, Valdeorras, a través de la bodega Virgen del Galir, donde ha desarrollado una afortunada propuesta a partir de la uva Mencía: Maruxa Mencía, un vino de villa, o pueblo, que forma parte de un gran proyecto en tierras gallegas, con la utilización de viñedos antiguos, en lo que Víctor enmarca como “el Viejo Nuevo Mundo” de la vitivinicultura.
“Se trata de un vino que ha dado y dará mucho de qué hablar: fresco, ideal para lo comida especiada, picante; de tal modo que se lleva muy bien con la comida mexicana. En esa misma sintonía resalta nuestro Godello de esa región: Regueirón. Nuestro objetivo con este vino es buscar la complejidad y frescura que sabemos que tiene la variedad godello, en los suelos pizarrosos de esta zona oriental de Valdeorras que a menudo produce vinos maduros y concentrados”, precisa Víctor Urrutia.

www. cvne.com

Fotos: Cortesía CVNE

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