Los retos de Tesoros de México

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Leobardo Espinosa, presidente de Tesoros de México, conversa en torno a los retos y tareas de este club de calidad que reúne a hoteles y restaurantes que expresan la riqueza arquitectónica, artística y gastronómica de nuestro país

Hoy más que nunca, Tesoros de México es una asociación de gran atractivo e interés en la proyección de la actividad turística en México. Uno de los factores que la distinguen es precisamente la fuerte alianza de empresarios hoteleros y restauranteros que la integran y que es de hecho su base principal. Hablamos de personas con una gran calidad humana y una solidez moral que han sido factor fundamental del éxito de Tesoros de México. Es la clase de fortaleza y de carácter que necesitamos ante la situación compleja que se vive en México y en el mundo. Creo que lo más importante es esa convicción de unión, de trabajo en equipo que nos distingue, y que nos permite seguir adelante y afrontar los retos, expresa Leobardo Espinosa, presidente de Tesoros de México.

Leobardo Espinoza, presidente del Club
de Calidad Tesoros de México

Otro de los aspectos que definen a esta asociación es su programa de excelencia que no solo pondera y reconoce la alta calidad de la hotelería y restauración en términos de servicio, hospitalidad, higiene y comfort de huéspedes y comensales, sino que de manera única proyecta la riqueza cultural, artística y arquitectónica de los establecimientos y las comunidades donde se ubican.
“Tesoros de México refleja y difunde la riqueza cultural de México. Los hoteles y restaurantes que forman parte de este club de calidad están ubicados en inmuebles que son parte de la historia cultural de nuestro país; principalmente por su arquitectura, pero también por ser expositores de nuestro vasto patrimonio en términos del arte en sus diversas manifestaciones, así como en aspectos como la gastronomía. Además se encuentran ubicados en ciudades que son Patrimonio de la Humanidad; así como en Pueblos Mágicos que representan la herencia y la vitalidad de nuestras culturas. Eso hace de Tesoros de México y sus establecimientos un crisol vivo de nuestros valores como sociedad, poniéndolos al alcance de los visitantes nacionales y extranjeros”, precisa Leobardo.

Suite del Mesón de la Compañía de la Sacristía, un lugar lleno
de antigüedades que están a la venta

Director y propietario de El Mesón de la Compañía de la Sacristía, el primer hotel que tuvo la categoría de boutique de Puebla, Leobardo asumió la presidencia de Tesoros de México a inicios de este año, en un periodo que concluirá en diciembre de 2021. “Siempre he sido un convencido total de la filosofía y el trabajo de Tesoros de México, por ello para mí es un orgullo enorme asumir la presidencia. Es un gran reto y una gran responsabilidad, pero se también del potencial tan importante que representa esta institución en los tiempos actuales del turismo.
“Tesoros de México es un grupo de establecimientos y de empresarios comprometidos con el desarrollo de México. En esa sintonía, mi interés principal es concertar todos los elementos que nos permitan establecer la plataforma para seguir creciendo, contando con proyección y reconocimiento internacionales”, precisa.

El programa Tesoros de México surgió en 2000 en Michoacán como un club de calidad. Posteriormente se desarrolló en otros estados con la gestión de la Secretaría de Turismo (Sectur) federal. Actualmente está vigente en Morelos, Guerrero, Tlaxcala y Puebla, en la zona centro del país; así como en Guanajuato, Jalisco, Zacatecas, Aguascalientes y Michoacán, en la zona occidental. También está presente en Oaxaca, Campeche y Chiapas, en el sureste de México.

Hotel Azul Oaxaca, en la capital de ese estado. Un lugar que expresa la relevancia de sus artistas en el panorama de la plástica mexicana.

“Actualmente sumamos 63 establecimientos entre hoteles y restaurantes. El propósito es unir a corto plazo 10 establecimientos más y cerrar mi periodo de gestión, en 2021, con un total de 100 asociados. Sectur se encarga de la parte operativa del programa, manteniendo y llevando a cabo los procesos de certificación y auditoría; mientras que nosotros nos encargamos de resolver la parte propiamente comercial. Lo más importante es que Tesoros de México no se quede solo en un programa de calidad, sino que en realidad sea una suma de acciones que permitan un crecimiento y una derrama económica.
“Uno de los retos principales en mi gestión es obtener la licencia de uso de la marca por parte de Sectur. Un interés fundamental es tener la certeza de que se produzcan todos los procesos para la consolidación y el crecimiento de la marca, que mantenga la cohesión y la unión del grupo, que todos los procesos se hagan de la forma correcta. Algo muy importante es que se mantengan los estándares que definen el concepto de Tesoros de México, que los que ya forman parte del grupo tenga la seguridad de que se seguirán cumpliendo en la incorporación de nuevos establecimientos, que los recién llegados cumplan con esos estándares y haya total transparencia para todos. Tenemos un pleno interés en garantizar las fortalezas que nos distinguen como asociación y que se mantengan los compromisos que nos han definido como grupo”, expone Leobardo.

Cecina atlixquense, servida en el Mesón de la Alquería, hotel boutique en Atlixco, Puebla

Destaca que la gastronomía es uno de los temas fundamentales en la proyección de Tesoros de México, dada relevancia que la cocina mexicana tiene en un gran número de sus hoteles y por supuesto en sus restaurantes asociados, como es el caso de Lu Cocina Michoacana, en Morelia; La Tequila, en Guadalajara; Catedral, en Oaxaca; y Tierra y Cielo, en San Cristóbal de las Casas, solo por mencionar algunos.
“La gastronomía es tema de uno de los cuatro comités que hemos integrado para desarrollar nuestros programas de promoción y difusión. Es fundamental contar con el soporte necesario para seguir dando una referencia de lo que se hace en nuestros establecimientos en la preservación de la cocina tradicional mexicana, del trabajo que hacemos con los cocineros, las mayoras, las cocineras tradicionales.
“Hacemos un trabajo muy importante en torno al patrimonio gastronómico de los estados, y sabemos que es determinante que esta labor se difunda. La Ciudad de México sigue siendo el emisor número uno en temas como la gastronomía; por ello es necesario que tengamos una mayor presencia en ella con la expresión de lo que se hace en las cocinas de nuestros hoteles y restaurantes.

Degustación de los Sietes Moles, en Oaxaca, restaurante Catedral, en el centro histórico
de la capital oaxaqueña.

Añade: “Tenemos que dar a conocer mucho de lo que se hace en los estados. Es por ello que estamos en la sintonía de establecer alianzas con empresas, asociaciones culinarias, bodegas de vino, productores alimentarios, de manera que a través de estas acciones demos una mayor difusión al trabajo de Tesoros de México en el área de la gastronomía”.
Vivimos un momento histórico, subraya Leobardo Espinoza, de grandes retos en el que es necesario unir fuerzas, hacer equipo y definir alianzas que beneficien a todas las partes involucradas. “El país tiene el carácter y el potencial para superar las crisis actuales, del mismo modo que se han superado en otras épocas; somos un país que sabe luchar y sobreponerse a los problemas. Hay además un reacomodo fundamental en el que el gobierno ya no es el único responsable de generar las acciones y los cambios.
“Es por eso que ahora como nunca corresponde a los empresarios impulsar esas transformaciones; es la iniciativa privada la responsable de dar continuidad y empuje a programas de trascendencia en sectores estratégicos como el turismo. Ese es el compromiso que tenemos en Tesoros de México”, resalta Leobardo Espinosa.

“Lo más importante es que Tesoros de México no se quede solo en un programa de calidad, sino que en realidad sea una suma de acciones que permitan un crecimiento y una derrama económica”.

Leobardo Espinosa, presidente de Tesoros de México

Fotos Crónicas del Sabor/Cortesía

Portada: Postres en el restaurante Catedral, Oaxaca. Cubierta: Detalle de habitación en el Molino de los Reyes, Tlaxcala.

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