Una historia con sabor a Chihuahua

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Barboka es un restaurante que nos habla con un lenguaje moderno y dinámico, de una cocina de familia, querendona y apapachadora, donde la madera de manzano alimenta el fuego de los recuerdos y las comilonas inolvidables

Son sabores caseros, lo que procuramos es precisamente que nuestros comensales se sientan como si estuvieran en casa, que nuestros platillos te envuelvan en un ambiente de hogar y que esas sensaciones sean lo que les brinden momentos inigualables, que quieran repetir, y que a la vez los transporten a esos momentos de entrañable paz que hemos vivido en algún momento de la infancia, junto a nuestra familia y con nuestros seres queridos, expresa Gustavo Granados Trespalacios, chef de Barboka, espacio culinario definido como bistro-bar, pero que ante todo se impone, más allá de las etiquetas, como un lugar de cocina auténtica, con un nicho privilegiado para los sabores y los aromas; además de una ponderación continua de la riqueza de los productos locales, con el toque decisivo del oficio, la imaginación y la honestidad en los fogones.

“Barboka es un espacio de comfort food donde queremos ante todo que la gente sienta ese bienestar, esa percepción de sentirte consentidos como en casa. Nuestros platillos expresan la esencia de la cocina de abuela, con esa satisfacción que te inunda por todos lados, comenzando por la vista, y siguiendo con los aromas, el descubrimiento de los sabores que van abriendo el entusiasmo en cada bocado. Para mí representa como cocinar para mi familia, cuando estamos reunidos y los quieres consentir no con lo más complicado o lo más exótico, sino precisamente con aquello que le llega al corazón, con sus guisos favoritos y con los ingredientes de temporada cuyos sabores atesoramos en la memoria, ya que son a su motivo de recuerdos muy emotivos”, explica Gustavo.

Modernidad, atrevimiento, incitación a ver y ser visto en un espacio que juega con las emociones, los sentidos, la imaginación a través de la provocación de colores, luces, perspectivas y ángulos, marcan la atmósfera de Barboka, un sitio de tendencia en Chihuahua frecuentado regularmente, como advierte Gustavo, por parejas jóvenes que suelen asistir con sus hijos, y en general por una nueva generación de comensales entusiasta del encuentro con una cocina de raíces que sin embargo se habla con un lenguaje moderno y dinámico, que interactúa cada vez más con la cultura del vino, sin perder desde luego de vista la emergente propuesta de la vinicultura chihuahuense.

Carne seca al grill, peperonara de chile chilaca, asadero con su suero,
huevos fritos de codorniz y mollejas de res en gastrique de chile colorado

Barboka es una recuperación de mis vivencias en otros restaurantes y de mi estancia profesional en Estados Unidos; hay un poco de lo que he vivido en las cocinas, incluyendo desde luego mis recuerdos de la infancia y todo lo que he aprendido en Chihuahua, no solo dentro de las cocinas, sino también en mi contacto con los productores, con toda esa riqueza que está viva en nuestros campos.
“Nuestro concepto es el de una Barbecue al estilo neoyorquino, la gente se ha identificado con nuestra propuesta y la disfruta mucho. Tenemos platillos que ya son insignia, como el Chamorro de cerdo con salsa de dátil y escabeche de cebolla. También hay una amplia aceptación por nuestro Brisket, que servimos con cole slaw BBK, elote dulce y verduras en escabeche; pero que igualmente se sirve mucho en tacos, en tortilla de maíz, con queso fresco y ensalada de repollo. Utilizamos madera de manzano en nuestra cocina, un recurso desde luego muy propio de Chihuahua que además le da un sabor único a las preparaciones.

Sandwich de pollo

“No solo la carne tiene un lugar privilegiado en nuestro menú, y eso hace que las personas que prefieren otras opciones vengan también con entusiasmo. Nuestras ensaladas forman parte de nuestros platillos estelares y la gente las pide mucho. Una de las más exitosas es la Ensalada de quinoa, que además de este ingrediente lleva fruta de temporada al grill, almendras, cebollín, arándano, rábano, cilantro y una vinagreta de limón. En el caso de los postres también tenemos nuestros platillos icono, como es el caso de nuestro Pan de elote, preparado con elote dulce, miel de arce y cilantro”, precisa el chef.

Una ambientación que invita a la convivencia y al deleite culinario.

Cocina generosa en sabores y porciones, de antojadiza vista y suculenta hechura, Barboka no traiciona su objetivo de complacer al paladar en la premisa de ser un sitio donde se disfruta el ambiente, la decoración y donde el servicio es igualmente uno de los elementos más que reconfortantes para regresar y darle una vuelta a la carta.
“Chihuahua es una ciudad en crecimiento, cada vez más abierta a nuevas propuestas, pero siempre en la frecuencia de tener lugares en los que ante todo se coma muy bien. La gente cada vez está más inquieta por conocer, por probar opciones; además de que el vino, las cervezas artesanales, los destilados mexicanos de origen empiezan a tener un nicho más amplio de consumo. Disfrutamos hacer una cocina que hable de nuestra historia, de nuestras familias, de nuestra tierra, y es también satisfactorio ver hacia adelante en una ciudad donde covergen excelentes productos con el sello de Chihuahua“, resalta Gustavo.

“Barboka es una recuperación de vivencias y de historias. En sus platillos hay mucho de mi experiencias profesional en otros restaurantes; pero también de mis recuerdos y mis afectos”

Gustavo Granados Trespalacios, chef ejecutivo de Barboka

Barboka Bistro-bar
Dir: Av de la Empresa 3110, Vistas del Sol, Chihuahua, Chih.
Tel: 614 541 5896

Portada: Chamorro de cerdo Cubierta: Gustavo Granados Trespalacios

Fotos Nadia Luna/Crónicas del Sabor

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